A Joaquín, Elena y Salva
La estación en Holzapfelkreutz a la una
y cuarto no contiene más que el alma
de este que escribe y espera con calma
que llegue el metro y con feliz tontuna
escribe su soneto: no es ninguna
actividad muy seria pero empalma
la mar de bien el tiempo de una salma
de cerveza entre amigos y la luna
que veo antes de caer redondo
en el catre en mi nanopiso cerca
de Marienplatz o de Sendlinger Tor.
Y es que no puedo ser poeta hondo
medio borracho en esta hora terca
del metro que no llega y mi sopor.